“En la era digital, uno de los mejores regalos que podemos hacerle a nuestros hijos es ayudarlos a desconectarse de los teléfonos y conectarse con el mundo real”
¿Qué le inspiró a estudiar medicina?
Mi fascinación por cómo crecen y se desarrollan los niños, además de un firme compromiso con el servicio a mi comunidad. Al crecer, vi el profundo impacto del cuidado y la mentoría de los niños al ver a mi madre, como maestra, dedicarse por completo a sus estudiantes. Aprendí que los niños no son simplemente “adultos en miniatura”, sino individuos resilientes y en constante evolución que requieren paciencia, comprensión y apoyo para prosperar. Mi mamá cuidó sus mentes y yo cuido su salud.
¿Qué es lo que más le apasiona de su profesión?
La pediatría es una oportunidad para invertir en el futuro de mi comunidad. Al brindar una atención médica compasiva y accesible a los niños, puedo ayudarlos a construir una base sólida y saludable para el resto de sus vidas. Quiero ser un recurso de confianza para las familias.
¿Hay alguna condición recurrente en su especialización que quisiera mencionar?
Estoy viendo un aumento alarmante de obesidad y de horas frente a las pantallas en niños cada vez más pequeños, que pasan horas pegados a un teléfono o una tableta, craendo una desconexión del mundo físico que afecta su infancia.
El sedentarismo digital ha reemplazado al juego libre, lo que dispara los índices de sobrepeso y afecta su desarrollo motor, calidad de sueño y capacidad para interactuar con otros niños.
Las pantallas se han convertido en el “chupón emocional” de nuestra época, y las consecuencias físicas y emocionales que están alterando una etapa que debería ser de movimiento y descubrimiento.
No se trata de juzgar a los padres, pero, como médicos y como comunidad, tenemos que encender las alarmas. Necesitamos recetar “menos Wi-Fi y más parque”, y ayudar a las familias a recuperar esos espacios de juego activo. Si no intervenimos ahora, estamos comprometiendo la salud física de esta generación y robándoles la esencia misma de lo que debería ser una infancia saludable y feliz.
¿Qué le gusta de vivir en Louisiana?
Mi parte favorita de vivir en Louisiana es la comida y la cultura. Me encanta que siempre hay algo que hacer; la ciudad se siente viva.

