Por AnaMaría Bech
Cobertura Especial de la Revista VIVA NOLA: Israel Después del 7 de Octubre – Un informe periodístico de VIVA NOLA Magazine sobre el costo humano, los virajes políticos, la sanación del trauma colectivo y los esfuerzos de la sociedad civil por la paz tras los ataques del 7 de octubre.
Entre las ruinas del trauma y la inestabilidad política, grupos de la sociedad civil, profesionales de la salud mental y supervivientes empeñan sus esfuerzos en construir puentes de recuperación emocional, trabajo comunitario y coexistencia duradera.
Rehabilitación, Propósito y Crecimiento Postraumático
Atender las heridas invisibles del 7 de octubre requiere un enfoque clínico especializado. La ONG SafeHeart acudió con urgencia a brindar asistencia psicologica a las victimas tras los ataques.
Avishai Shapira explica que la entidad actualmente conecta a más de mil supervivientes con terapeutas especializados en todo el país. Más que prometer un retorno imposible al estado previo a la tragedia, los profesionales trabajan para restaurar la calidad de vida y propiciar el crecimiento postraumático. “El dolor nos transforma. Nuestra meta es ofrecer herramientas para volver a habitarnos con dignidad“, afirma Shapira, destacando la creatividad como motor de sanación para muchos jóvenes.

Ron Segev, superviviente de NOVA, comparte su proceso de sanación. Tras padecer episodios severos de angustia, flashbacks y ataques de pánico, encontró refugio en la atención profesional de SafeHeart. Un paso decisivo fue acercarse a la música electrónica y formarse como DJ en talleres creativos.
Ron evoca la luz que halló en la creación artística: “Pondré las manos en la música y sentí que la vida regresar. Me dio un eje sobre el cual reconstruirme“. Hoy comparte su testimonio por el mundo: “Sanar exige una decisión íntima con uno mismo. Encontrar un propósito lo cambia todo“.

Coexistencia de Base: Sindyanna de Galilea

En paralelo a la atención terapéutica, diversas iniciativas comunitarias cultivan el trabajo conjunto entre árabes y judíos para sostener el tejido social frente al clima de tensión.
La empresa social Sindyanna de Galilea, fundada en 1996, representa un testimonio vivo de cooperación liderado por mujeres árabes y judías. Inspirada en el roble de Galilea (sindyanna), la iniciativa impulsa el comercio justo a través de la producción de aceite de oliva, la cestería artesanal y programas educativos en su centro de visitantes.

Hadas Lahav, cofundadora del proyecto, resume el espíritu de la organización: “Sindyanna nace como una respuesta a la división. Queremos demostrar que mujeres árabes y judías podemos trabajar juntas y construir otra forma de habitar esta tierra“.

Lahav remarca que Sindyanna ha mantenido intactas sus alianzas con agricultores palestinos de Cisjordania. Ni el dolor ni la hostilidad tras el 7 de octubre lograron romper esos lazos: “Resistimos la violencia, el odio y los extremismos de ambos lados“, afirma con convicción.
Hanan Zoabi, una de las líderes árabes del equipo, explica cómo el trabajo diario derriba prejuicios arraigados: “En Sindyanna aprendí lecciones que ninguna universidad te enseña. La convivencia se construye compartiendo la jornada cotidiana, rompiendo prejuicios entre cada una de nosotras… Al final del día, todos somos seres humanos y todos tenemos el derecho de vivir con dignidad e igualdad en una sociedad moderna“.
Para Zoabi, la autonomía económica brinda independencia a las mujeres, permitiéndoles decidir libremente sobre su educación, su trabajo y su voz en la sociedad.

Madres por la Paz: Liderazgo Femenino y Alternativas a la Guerra
Al trabajo de organizaciones como Sindyanna de Galilea se suma la movilización de grupos de mujeres que exigen alternativas no violentas al conflicto. Guiadas por activistas como Doris Marx Sperer y la memoria de figuras como Vivian Silver —dedicada al diálogo intercultural hasta su muerte el 7 de octubre—, estas redes continúan trabajando por la paz.
Organizaciones como Mujeres Activan por la Paz (conocidas como Madres por la Paz) y el movimiento palestino ‘Mujeres del Sol’ unen sus voces para demandar soluciones diplomáticas. Como recordó Marx Sperer en la Plaza de los Secuestrados en Tel Aviv: “El precio de la paz es infinitamente menor que el precio de la guerra”. Su labor reafirma que el diálogo entre mujeres y comunidades sigue siendo una reserva moral indispensable para el futuro de la región.

Perspectivas Políticas y Académicas sobre la Coexistencia
Reconstruir el tejido social exige también perspectiva política. Desde el ámbito académico, el profesor Arieh Kacowicz sostiene que un acuerdo político justo con los palestinos resulta imprescindible para preservar el carácter democrático de Israel.
Kacowicz recuerda que la fuerza militar por sí sola no garantiza la seguridad a largo plazo, e insiste en una transición política respaldada por garantías internacionales. “Garantizar los derechos del pueblo un Estado palestino es del interés de Israel, si quiere sobrevivir como país judío y democrático“, reflexiona.
Entre los propios supervivientes conviven sensaciones complejas. Ron Segev señala que “no se puede negociar con terroristas que aparentan buscar la paz mientras atacan”, pero añade con empatía que “los palestinos también sufren y no quiero ignorarlo”, manifestando su esperanza de que “si cambian de liderazgo, tal vez haya una oportunidad de esperanza para ellos” y para la paz.
Visiones para un Futuro En Paz
A pesar de sus diversos orígenes —ex rehenes, supervivientes de la fiesta NOVA, terapeutas o emprendedoras—, en todos ellos vibra el anhelo común de seguridad y estabilidad.

Para sobrevivientes como Ariel Cuño, avanzar implica honrar el recuerdo de las víctimas mientras se reconstruye la vida lejos de la frontera. Para Mazal Tazazo, la verdadera paz llegará el día en que el recuerdo deje de doler como una herida abierta y se pueda recordar sin pelear.
Avishai Shapira, de SafeHeart, insiste en cultivar la empatía frente al sesgo del odio. En sus palabras: “Puedes pensar que lo que pasó en Gaza es algo horrible y terrible, y al mismo tiempo entender la necesidad de Israel de defenderse. Sostener estas dos cosas juntas es la verdadera complejidad psicológica que necesitamos desarrollar para poder sanar“.
Sin embargo, el trauma colectivo sigue interponiendo barreras emocionales que dificultan el reconocimiento del sufrimiento ajeno. Romper esa espiral de dolor compartido requiere un esfuerzo sostenido de escucha y empatía mutua.
A través de la atención al trauma con iniciativas como SafeHeart o la cooperación económica de Sindyanna de Galilea, la sociedad civil demuestra que el respeto y la dignidad humana siguen siendo posibles aun en los momentos más oscuros.

Este viaje periodístico fue posible gracias a la organización Fuente Latina.

