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Una conversación con Cristina Pérez. Música, madre y activista.

Una conversación con Cristina Pérez. Música, madre y activista.

Por AnaMaria Bech 

Cristina Pérez cree que la vida es hermosa, aunque pueda llegar a ser complicada.

Ella es una cantante radicada en Nueva Orleans y la madre de Oscar, su hijo de tres años quién tiene necesidades especiales. Cristina se dedica a crear música auténtica inspirada en el empoderamiento de la mujer, la maternidad no tradicional, el positivismo y la inclusión para todos. Su impulso artístico la lleva a usar su música para traer luz, amor y conciencia a su comunidad y a ser una voz fuerte que representa a las madres de niños con discapacidades y enfermedades inusuales.

Después de lanzar “The Sweetest Thing”, un sencillo escrito como una carta de amor a Nueva Orleans, Cristina dejó a un lado su carrera musical para dedicarse por completo a “Oskie” quien permaneció en la unidad de cuidados intensivos por un mes y medio y pasó por seis cirugías, y aún tiene que sobrellevar terapias físicas, ocupacionales y del habla tres veces por semana, y debe ser alimentado por sonda.

Las vidas de Cristina y de su esposo se vieron afectadas para siempre. Cristina usa su voz para concientizar sobre discapacidades y enfermedades inusuales y se dedica a demostrar que Oskie es mucho más que sus diagnósticos médicos y a inspirar a otras madres de discapacitados en la comunidad a compartir experiencias y a reconocer sus fortalezas.

Cristina ha reinventado lo que es la normalidad para su familia, y regresó a su música cuando lanzó el año pasado “Lessons I’ve Learned” (Lecciones aprendidas), un himno motivacional al que las madres pueden recurrir cuando las cosas se ponen difíciles. Ella comparte sus pensamientos más íntimos sobre los desafíos de la maternidad en su blog “It’s Not Too Complicated”. Cristina divide su tiempo entre Nueva Orleans y Washington D.C.

VIVA NOLA Tuvo la oportunidad de conversar con Cristina sobre su carrera musical.

VN: Tu biografía menciona a Miami y Nueva Orleans como tus dos hogares. Cuéntanos sobre tu conexión con ambas ciudades.

CP: Nací en NOLA y viví allí hasta los 12 años antes de mudarnos a Miami por el trabajo de mi padre. Aunque mi padre es cubano, pasó la mayor parte de su juventud en Puerto Rico y finalmente fue a la escuela de pregrado y derecho en la Universidad de Loyola en New Orleans, a la cual luego yo también asistí.

VN: ¿Cuándo comenzaste tu carrera musical?

CP: Pedí clases de música a los seis o siete años: la primera vez que toqué un piano supe que eso era lo que quería. La música lo era todo para mí. La música y el voleibol. Luego en el colegio hice parte de la orquesta de cámara y esa experiencia me hizo dar cuenta de que tenía que hacer música por el resto de mi vida. Terminé eligiendo un camino en Musicoterapia en la Universidad de Loyola, que es lo que me trajo de vuelta a NOLA en 2006.

VN: ¿Qué artistas han influido en tu música?

CP: Cuando era pequeña estaba obsesionada con Alicia Keys, John Legend y Christina Aguilera. Solía aprender sus canciones en el piano... También escuchaba a Norah Jones, Diana Krall y Michael Bublé. Pero mi cantante favorita de todos los tiempos es Ella Fitzgerald. Punto. Ella es todo para mí. En la universidad, estuve expuesta a mucho jazz: Esperanza Spaulding, Gretchen Parlato, Nina Simone, Nancy Wilson, Django Reinhardt, por nombrar algunos artistas. Mi instrumento principal en la escuela era el piano clásico, y tomé lecciones de jazz vocal de la famosa Leah Chase.

VN: ¿Y tu influencia de música latina?

CP: En Nueva Orleans, no tuve contacto con la cultura cubana como lo hice en Miami. Aprendí español básico visitando a mis abuelos en Puerto Rico y mi papá también nos enseñó un poco. La mayor parte de mi contacto con la cultura cubana y latina fue a través de la música. Todos los fines de semana, mi papá nos llevaba a la piscina o al cine, y él ponía a Gloria Estefan, Ricky Martin, Albita, Gypsy Kings, Thalia; todos los grandes. Yo estudiaba las letras en los insertos de CD y cantaba, aprendiendo fonéticamente cómo pronunciar las palabras. Esa es probablemente la forma más efectiva de aprender idiomas para mí: la música.

Cuando nos mudamos a Miami, no pude evitar sumergirme en la cultura cubana. Allí aprendí más sobre mi herencia: Noche Buena, pastelitos, Celia Cruz, Buena Vista Social Club, Carlos Vives, reggaeton… ¡Todo eso era nuevo para mí! Conocí mi grupo de amigos, en su mayoría cubanos, tocando música y jugando voleibol. Para ellos, yo era la chica sureña. Y en Nueva Orleans, soy la chica “latina”. Honestamente, me identifico como un poco de los dos.

VN: ¿Cómo empezaste a tocar en Nueva Orleans?

CP: Era vecina y buena amiga del trompetista Gordon Au, quien me presentó a mi esposo. Ellos tocaban en un grupo de jazz llamado New Orleans Moonshiners. Hubo un período en el que también comencé a interpretar ese estilo de música y tocaba con ellos. Luego, en 2012, conseguí el papel femenino principal en Jump Jive and Wail -El tributo a Louis Prima en el Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial-. Cuando no era parte de algún espectáculo del museo, cantaba en eventos privados con mi propia banda.

VN: ¿Cuál es tu música favorita?

CP: Tengo un lugar enorme en mi corazón para la música de la década de 1940. Louis Prima, Duke Ellington, Count Basie, Glenn Miller: la música es atemporal y francamente legendaria. Es mi era favorita de la música.

VN: ¿Alguna actuación local memorable que quieras mencionar?

CP: He tenido algunas experiencias realmente divertidas tocando con la banda de mi esposo en el French Quarter Fest y luego con mi propia banda en 2015. Me encantó actuar en la serie de música de City Park: el público es muy atento y agradecido. Tuve el honor de cantar el Himno Nacional en un Juego de los Santos

una vez con las Victory Belles para el Día de los Veteranos. Eso fue intenso: ¡70,000 personas en las graderías y 20 millones viendo por televisión en vivo! La primera presentación de “Jump, Jive, and Wail!” fue muy divertida porque fue mi primer papel en el teatro, y como Louis Prima era un nativo de NOLA, durante los tres meses de presentación todas las noches estuvieron agotadas.

VN: ¿Cómo te ha fortalecido la música para hacer frente a los desafíos que presentan las necesidades especiales de tu hijo Oskie?

CP: Mientras estaba embarazada, pensaba que me inspiraria a escribir música nueva después de dar a luz. Las cosas fueron tan agitadas y desafiantes que los primeros tres años no escribí ni una sola cosa. Escuchaba música como mecanismo de afrontamiento, una forma de procesar lo que sentía cuando aún no tenía las palabras. Cuando estaba enojada escuchaba “Break Stuff” de Limp Bizkit, cuando estaba en la UCIN con mi hijo, escuchaba “Fans del dormitorio” en el álbum “Mississippi Gypsy” del guitarrista local Russel Welch, pues era muy relajante y no demasiado estimulante para mi bebé prematuro. Mi experiencia en musicoterapia fue definitivamente útil para implementar técnicas de terapia que aprendí de los terapeutas físicos, ocupacionales y del habla de Oskie, y también me brindó la habilidad de interpretar la comunicación no verbal, lo cual es crucial para mi hijo quien es no verbal por el momento.

VN: Finalmente volviste a escribir y cantar. Cuéntanos sobre tu último sencillo.

CP: Mi último sencillo, “Lessons I’ve Learned”, o lecciones aprendidas, en español, fue la primera canción que escribí después de tener a Oskie, tres años y medio después de dar a luz. Es la versión musical de lo que me decía a mí misma durante las duras visitas al hospital o cuando recibía malas noticias. “Lessons I’ve Learned” es un himno para quienes enfrentan adversidad y que están trabajando para superarlas. Estos últimos tres años con mi hijo me han convertido en una madre, una esposa y una mujer más fuerte, y quiero usar mi creatividad y arte para dar voz a las personas con seres queridos con discapacidades.

“La belleza de la música está en que trasciende el idioma, la edad, la raza y el origen étnico: es el lenguaje universal definitivo.”

VN: ¿Cómo ha cambiado la maternidad tu música?

CP: En lo que respecta a mi enfoque de composición, estoy escribiendo más sobre mi experiencia personal. Ahora, lo digo todo. Mi nueva música tiene más variedad en estilos y estados de ánimo. También estoy colaborando, dejando que otros me ayuden a convertir mis ideas en realidad. Refleja mucho mi experiencia como madre: saber cuándo has hecho lo que puedes, conocer tus fortalezas y luego saber cuándo pedir ayuda. También estoy experimentando con música electrónica y ramificando en estilos más contemporáneos y pop, aunque mi música siempre tendrá influencia del jazz.

VN: ¿Estás lista para mudarte permanentemente a Nueva Orleans?

CP: NOLA todavía es mi hogar, pero en los últimos años nos hemos mudado por el trabajo de mi esposo en Birmingham, AL, Wyoming, y ahora estamos en Washington, DC. Tenemos planeado regresar a New Orleans en septiembre 2020.

VN: ¿Hay planes relacionados con la música para cuando regreses?

CP He estado escribiendo muchas canciones y me encantaría lanzar nueva música. Espero hacer otro video musical y volver a tocar. También quiero escribir canciones para otros artistas y centrarme en hacer más colaboraciones.

Sé que siempre usaré mi voz, mi música, para defender a mi hijo y a otros padres en situaciones similares. La belleza de la música está en que trasciende el idioma, la edad, la raza y el origen étnico: es el lenguaje universal definitivo. No puedo esperar para compartir en lo que he estado trabajando.

Puedes apoyar la música de Cristina y escuchar sus canciones como “Lessons I’ve Learned” siguiéndola en Instagram

@CristinaPerezEdmunds, en Facebook como Cristina Perez Music y también puedes leers su blog en el sitio itsnottoocomplicated.com

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